¿Quién no ha soñado alguna vez con visitar Venecia? Apenas uno entra en ella parece trasladarse a la edad media cuando la ciudad, especializada en la navegación, desarrolló tal poder marítimo que le permitió tener el control del comercio mediterráneo.
Es una de las ciudades más visitadas del mundo y con razón: sus intrincados canales y callejuelas enamorarán a todos aquellos que se atrevan a recorrerla. Desprende una magia única, un romanticismo ineludible que sentiremos ni bien pongamos un pie sobre ella.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver Venecia? Su tamaño hace que sea una ciudad perfecta para recorrerla en tan solo dos, o incluso un día. Eso sí, estemos preparados para las olas de turistas a toda hora. Pero a continuación revelaré algunos sitios donde se puede caminar con un poco más de tranquilidad.
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Cannaregio
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Primer día
Llegamos al Aeropuerto Internacional Marco Polo, que está a unos veinte minutos en bus hasta la ciudad de Venecia (billete del bus 8€). Decidimos llegar hasta la ciudad misma porque allí era donde habíamos reservado nuestra habitación de hotel. Pero muchos viajeros optan por la opción más económica de alojarse en la ciudad, inmediatamente en frente a Venecia, que es Mestre. Aquí es muy fácil cruzar: basta con tomar un bus durante unos quince minutos por 1,5€ y estaremos en Venecia.
Al ir adentrándonos en la ciudad parecía que nos entrábamos en un cuento: edificios antiguos entre diminutas callejuelas y canales con góndolas por doquier. Nos perdimos en este laberinto (al ser las calles tan angostas, la señal del móvil no siempre funciona. Por esto, se recomienda descargar de antemano un mapa).
La mañana decidimos dedicarla a las atracciones más importantes de la ciudad. La mejor forma de recorrerla es caminando. Aquí, no hay coches. Pero en caso de que estemos cansados, o decidamos ver la ciudad desde otra perspectiva, podemos tomar alguno de los vaporettos (clásico transporte lancha) para llegar a otros puntos de la ciudad.
Fue así que iniciamos la caminata hacia el centro de Venecia. En el camino pasamos por unos cuantos de los 455 puentes con los que cuenta la ciudad, entre ellos el famosísimo Puente di Rialto (que también vale la pena ver de noche por su iluminación y que puede visitarse gratis). Este es el más antiguo de los cuatro que cruza el Gran Canal.
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Gran Canal |
Llegamos al centro, específicamente a la Piazza San Marco. Este punto central de la ciudad concentra algunos de los sitios más visitados: la basílica de San Marcos con su Torre del Reloj y campanario. Esta basílica, cuya construcción se inició en 828, tiene una fachada con arquitectura de influencia occidental, decorados con columnas y mosaicos de oro del siglo XII. Podemos visitarla de lunes a sábados de 9:30 a 17:15 y domingos y feriados a partir de las 14:00 por 9€ (reservar con anticipación).
A unos pocos metros de aquí, en dirección sur encontramos el Palacio Ducal, que con su arquitectura gótica impacta a todos aquellos que pasan a su lado (se puede visitar su museo con un billete desde 31€). Desde aquí tenemos una hermosa vista hacia la isla de San Giorgio Maggiore.
Siguiendo camino, a otros escasos metros en dirección noreste encontramos el Puente de los suspiros que, de hecho, une el Palacio Ducal con la antigua prisión de la Inquisión (según la leyenda: su nombre se debe a los suspiros que los prisioneros daban al cruzarlo camino a la celda de ejecución, vislumbrados por sus últimas vistas de Venecia).
Y cómo no mencionar uno de los paseos estrella en Venecia: el recorrido en góndola. Este romántico paseo tiene un precio de 80€ durante treinta minutos y de unos 100€ si se hace entre las 19 y las 21 horas.
Desde el centro y caminando hacia el oeste de la ciudad encontramos la Galeria dell'Academia. Este es uno de los museos más famosos de la ciudad y conserva una de las mayores colecciones de arte italiano de reconocidos artistas, entre ellos Bellini. Su entrada cuesta 16€.
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Basílica de San Marcos |
Luego de haber almorzado, decidimos seguir camino hacia el norte para recorrer los barrios de Cannaregio y el Ghetto Ebraico o barrio judío. Es aquí donde pudimos alejarnos un poco de las multitudes de turistas (aunque no del todo), ya que son barrios un poco más alejados y más auténticos, donde se respira una atmósfera más local. Cannaregio, es un barrio coqueto donde recorrimos su comercial Strada Nova y nos sentamos a disfrutar comida local en una de sus tantísimas pizzerías. En cuanto al barrio judío, que se formó cuando se obligó a esta población a vivir separados del resto entre los siglos XVI y XVII, es el barrio judío más antiguo del mundo. Juntos conforman un paseo pintoresco ideal para terminar la tarde.
De noche, es imprescindible salir a recorrer Venecia. Su iluminación, junto con sus habitantes y turistas disfrutando de la cena frente a los canales, harán que nos sintamos en una atmósfera mágica.
Con respecto a la gastronomía, la laguna de Venecia ofrece una gran variedad de platos, muchos de ellos con pescados. Entre los más típicos encontramos los cichetti, que son entrantes para picar y se encuentran principalmente en los bacari (bares típicos). Otros platos a destacar son el sarde in saor (aperitivo de sardinas fritas), baccalà mantecato (bacalao acompañado de polenta sobre una rodaja de pan), bigoli en salsa (espaguetis típicos de la zona), moeche fritte (cangrejo de la laguna) o el risi e bisi (arroz con guisantes). Un dulce típico es el pan de dogi, una especie de pan dulce con frutos secos.
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Canales de Venecia |
Burano y Murano
(Segundo día)
En nuestro segundo día en Venecia decidimos visitar las ciudades isla de Burano y Murano. Estos pintorescos pueblecitos tienen unas particularidades: Burano es conocida por ser un centro artesanal de producción de encajes; y Murano lo es por producir el vidrio que lleva el mismo nombre. Son dos aldeas coloridas entre pequeños canales donde podemos almorzar o pasar la tarde y recorrerlas en pocas horas.
Las islas pueden visitarse por cuenta propia tomando alguno de los vaporetto. Cada trayecto cuesta 8€, pero puedes comprar la tarjeta de viajes ilimitados por 20€. En cambio, nosotros decidimos reservar un tour con la empresa Civitatis. El tour es de unos 25€ por persona y de unas 3 horas de duración. Para nosotros fue perfecto porque ellos se encargan de llevarte desde el centro de Venecia en lancha y devolverte al mismo lugar. Además, incluye una guía por una fábrica de vidrio en Murano y por un taller de encaje en Burano. Luego estas visitas, te dan tiempo libre para recorrer las islas y nosotros aprovechamos para tomar fotos de las hermosas y coloridas casitas.
Una vez de vuelta en Venecia, tomamos el bus de vuelta al aeropuerto.
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Burano |
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Murano
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Compras: gran variedad de tiendas de ropa y recuerdos en Strada Nova. Prendas de encaje en Burano y piezas de vidrio en Murano.
Clima: ¿Cuál es la mejor época para visitar Venecia? La temperatura máxima en verano es de alrededor de 26º y en invierno de 10º. Un fenómeno exclusivo de esta zona es el conocido como Aqcua Alta, que suele ocurrir entre el otoño y la primavera y es cuando sube la marea e inunda la ciudad. Puede pillarnos desprevenidos, por eso se recomienda llevar botas de lluvia.
Cómo llegar: el aeropuerto más cercano es Marco Polo, pero también están el de Treviso (26km). En tren podemos llegar desde distintas ciudades de Italia con Trenitalia o en bus.
Transporte:
Bus: cada billete cuesta 1,5€ y el abono de diez viajes 14€.
Vaporetto: cada billete cuesta 8€.
Podemos comprar billetes combinados de bus y vaporetto. Ilimitado 24hs por 20€, 48hs por 30€ y 72hs por 40€.
Dónde comer: los bares típicos son los bacari. Una cena en un restaurante por persona va desde alrededor de los 18€.
Dónde dormir: hospedarse en la isla es más costoso, alrededor de 125€ la noche por habitación doble (como mínimo). Pueden encontrarse opciones más baratas en Mestre.
Mapa:
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